Cómo escribir una carta de presentación que se lea de verdad
La mayoría de las cartas de presentación no se leen. Se abren, se escanean durante tres segundos y se cierran. La razón es casi siempre la misma: la carta resume el curriculum en lugar de aportar algo nuevo, comienza con una frase genérica sobre la motivación del candidato y no presenta ningún argumento concreto para ese puesto en esa empresa. El listón para destacar no es muy alto, porque la mayoría de las cartas de presentación se parecen tanto entre sí que cualquier detalle específico marca la diferencia.
Para qué sirve realmente una carta de presentación
Una carta de presentación no es un resumen de tu curriculum. El reclutador ya tiene tu curriculum. La carta de presentación es tu oportunidad de construir un argumento que tu curriculum no puede hacer solo: por qué este puesto, por qué esta empresa y por qué ahora. Es el espacio para conectar tu trayectoria con su situación concreta, de una manera que una lista de puntos no puede transmitir.
Cuando la carta de presentación es opcional, presentar una buena es una ventaja. Presentar una genérica es un inconveniente. No presentar ninguna es neutral.
El problema de la primera frase
La apertura más habitual es una variante de: "Me dirijo a ustedes para solicitar el puesto de X en su empresa Y." Eso no es una apertura. Es una declaración administrativa que no aporta nada que el reclutador no sepa ya.
Una buena apertura hace una de estas dos cosas: establece una conexión concreta con la empresa o el puesto, o pone de relieve el elemento de tu trayectoria más relevante para ese trabajo en particular.
Ejemplo: "Cuando vuestra directora de producto habló en el evento SouthSummit sobre cómo abordáis la retención de clientes enterprise, describía exactamente el problema que llevo tres años resolviendo."
Ejemplo: "He gestionado la captación de candidatos a escala en mercados europeos. El puesto que ofrecéis es exactamente el problema que mejor conozco."
Ninguno de estos es una plantilla. Solo funcionan si son ciertos. Lo que importa es la precisión, no la fórmula.
Qué incluir en el cuerpo de la carta
Una carta de presentación debe tener tres o cuatro párrafos cortos. Cada párrafo debe cumplir una sola función.
Primer párrafo: por qué esta empresa y este puesto en concreto. Menciona algo real: una dirección de producto, un reto de mercado, una iniciativa reciente. Aquí es donde tu investigación sobre la empresa resulta directamente útil.
Segundo párrafo: la conexión más fuerte entre tu trayectoria y sus requisitos. Uno o dos ejemplos concretos que demuestren que puedes hacer lo que necesitan.
Tercer párrafo: por qué ahora. Qué buscas en tu próximo puesto y por qué esta oportunidad encaja. Sé breve y específico.
Cuarto párrafo (opcional): qué aportarías al puesto, no qué esperas obtener de él.
Longitud y formato
Una carta de presentación debe caber en una página, con entre 250 y 350 palabras idealmente. Prosa directa, sin listas. Dirígela a una persona concreta siempre que sea posible.
Los errores más habituales
Empezar hablando de ti mismo en lugar del puesto o la empresa.
Usar la misma carta para varias candidaturas cambiando solo el nombre de la empresa. Los reclutadores lo notan.
Hablar de lo que esperas aprender o ganar con el puesto. La carta debe centrarse en lo que tú aportas.
Resumir el curriculum en lugar de complementarlo.
Terminar con una frase vacía. Cierra con algo que haga avanzar la conversación: "Estaré encantado de comentar cómo mi experiencia en X podría contribuir a Y."
Da el siguiente paso
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